jueves, 8 de octubre de 2026
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El agotamiento laboral silencioso: cómo reconocer las señales antes de que sea tarde

Apatía, errores frecuentes y pérdida de creatividad son las primeras alertas del desgaste laboral que afecta a miles de trabajadores en Chile.

Redacción Negocios Noticias|Actualidad|

Con el último trimestre del año en marcha, las reservas de energía de muchos trabajadores chilenos comienzan a mermar. Las largas jornadas, los mensajes de trabajo que llegan de noche al celular y la dificultad para desconectarse durante el fin de semana se han convertido en una realidad cotidiana para una parte importante de la fuerza laboral del país. Y aunque el cansancio puntual es esperable, existe una versión más preocupante que avanza en silencio: el desgaste laboral crónico.

Luisa Vergara, Jefa de Carrera de Técnico en Administración de Recursos Humanos de Santo Tomás Puente Alto, advierte que cuando el agotamiento deja de ser ocasional y se vuelve persistente, comienza a afectar dimensiones que van mucho más allá del rendimiento profesional. «Una jornada de ocho, nueve o diez horas continuas, sin pausas reales, produce cansancio físico, mental y emocional. Cuando eso se repite casi todos los días, estamos hablando de desgaste», explica la especialista.

¿Cómo saber si uno está llegando a ese límite? Vergara identifica cuatro señales de alerta que conviene no ignorar:

  • Apatía: pérdida de interés en tareas que antes resultaban motivadoras. La persona deja de participar, de proponer y de comprometerse con su entorno laboral.
  • Errores y omisiones reiterados: fallos que antes no ocurrían y que ahora se vuelven frecuentes, afectando la calidad del trabajo y la confianza propia.
  • Ausencia de creatividad: dificultad para generar ideas nuevas o resolver problemas con la misma fluidez de antes.
  • Licencias médicas frecuentes: el cuerpo termina expresando lo que la mente ya no puede sostener.

Uno de los hallazgos más relevantes que plantea la experta tiene que ver con el origen real del agotamiento. Según su análisis, el 80% del desgaste no proviene directamente de las tareas del puesto, sino del esfuerzo sostenido por controlar procesos, personas o resultados que escapan al propio ámbito de acción. En otras palabras, gastar energía intentando manejar lo que no depende de uno.

En un contexto como el chileno, donde la cultura del trabajo intenso está profundamente arraigada y los límites entre vida personal y laboral se han difuminado con el uso masivo del teletrabajo y la hiperconectividad digital, esta situación cobra especial relevancia. La prevención, sostiene Vergara, pasa por incorporar pausas reales durante la jornada, practicar el autocuidado de forma sistemática y, sobre todo, aprender a desconectarse de verdad una vez terminado el horario laboral.

Reconocer estas señales a tiempo puede marcar una diferencia significativa, no solo en el desempeño profesional, sino en la calidad de vida de las personas y en el clima de los equipos de trabajo.