Chile se fija una meta ambiciosa: reciclar el 40% de sus residuos antes de que sea demasiado tarde
El Día Nacional del Medio Ambiente llega con una agenda concreta: Chile quiere cuadruplicar su tasa de reciclaje desde un magro 1,5% actual.
Cada 2 de octubre, Chile conmemora el Día Nacional del Medio Ambiente, una fecha creada hace doce años por el Ministerio del Medio Ambiente para impulsar la educación ambiental y motivar tanto a ciudadanos como a industrias a adoptar prácticas más sostenibles. Esta vez, la conmemoración llega cargada de urgencia y con un objetivo concreto sobre la mesa.
A solo tres semanas de esta fecha, el Gobierno presentó REgenera Chile, la nueva Agenda Nacional de Economía Circular, lanzada el 11 de septiembre por la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, en Talca, durante la inauguración de la planta de compostaje municipal más grande del país. El corazón de esta agenda es una meta que parece ambiciosa, pero que el Ejecutivo considera alcanzable: llegar a un 40% de tasa general de reciclaje a nivel nacional.
La cifra adquiere toda su dimensión cuando se contrasta con la realidad actual. Según la Radiografía de Residuos Municipales 2024, elaborada por Kyklos y la Asociación Chilena de Municipalidades, solo el 1,5% de los residuos domiciliarios fue efectivamente valorizado el año pasado en Chile. Es decir, de todo lo que los hogares chilenos tiran a la basura, apenas una fracción mínima termina siendo reciclada o reutilizada. El resto va directo a rellenos sanitarios que enfrentan una presión creciente.
No es un problema menor para la vida cotidiana: la Encuesta Ipsos–PUCV 2026 reveló que la gestión de residuos es hoy la principal preocupación ambiental de los chilenos, con un 26% de menciones. La basura, en otras palabras, se ha convertido en el problema verde número uno del país.
Para cerrar esa brecha, REgenera Chile se articula en tres pilares fundamentales:
- Coordinación normativa: alinear la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) con otras regulaciones como la Ley de Bolsas Plásticas, evitando que las normas funcionen de forma aislada.
- Infraestructura circular: desplegar un Plan Nacional de Infraestructura de Residuos para reducir la dependencia de los rellenos sanitarios, que hoy reciben la inmensa mayoría de los desechos del país.
- Transparencia de datos: crear un Dashboard Nacional de Economía Circular con información pública y desglosada por región, para que municipios, empresas y ciudadanos puedan monitorear los avances en tiempo real.
La agenda también contempla duplicar el número de recicladores de base certificados, pasando de los 3.500 actuales a 7.000, incorporando 800 nuevas certificaciones por año. Estos trabajadores, que recorren barrios y ferias recolectando materiales reciclables, son una pieza clave del sistema y hasta ahora han operado en gran medida en la informalidad.
El desafío es enorme, pero la señal del Gobierno es clara: Chile necesita transformar de raíz la manera en que produce, consume y desecha. Para los hogares, eso implica cambios concretos en el día a día, desde separar la basura hasta exigir más puntos de reciclaje en sus comunas.