jueves, 10 de septiembre de 2026
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Suelos compactados en la RM: por qué la primavera es el momento clave para preparar jardines y cultivos

Expertos advierten que la compactación del suelo aumenta el gasto en riego y daña las plantas antes del verano. El compost emerge como solución.

Redacción Negocios Noticias|Sustentabilidad|

Con la llegada de la primavera, millones de chilenos que cultivan huertos, mantienen jardines o administran campos frutales en la Región Metropolitana enfrentan un problema silencioso: los suelos compactados. Esta condición, frecuente en terrenos pesados y arcillosos de la zona central, impide que el agua y el oxígeno lleguen a las raíces, debilitando las plantas justo antes de que comiencen las olas de calor del verano.

Según expertos en nutrición vegetal, la compactación provoca lo que se conoce como asfixia radicular, un proceso en el que las raíces no pueden respirar ni absorber nutrientes de manera eficiente. El resultado práctico para los hogares y pequeños agricultores es directo: se riega más, se gasta más agua y, aun así, las plantas rinden menos.

«Un suelo sano y resiliente no nace, se construye. En primavera, la clave no es solo regar más, sino preparar la estructura del suelo para que retenga la humedad y fomente la vida microbiana», explica Gianni Sichel, socio fundador de Chicureo Sustentable, organización dedicada a la economía circular en gestión de residuos orgánicos.

La solución que recomiendan los especialistas apunta a las enmiendas orgánicas, es decir, mezclas de compost maduro combinado con materiales como fibra de coco o arena. Estos sustratos mejoran la porosidad del suelo, su capacidad de retener humedad y la actividad de los microorganismos beneficiosos, reduciendo así la necesidad de riego frecuente. Un factor relevante en un país que vive hace años una sequía estructural.

El trasfondo ambiental del tema es igualmente preocupante. En Chile, menos del 1% de los residuos orgánicos se compostan o revalorizan. El resto termina en rellenos sanitarios, donde se descompone generando metano, un gas de efecto invernadero significativamente más potente que el dióxido de carbono. Las podas de jardines, restos de cocina y desechos agrícolas que podrían convertirse en compost de alto valor simplemente se desperdician.

Frente a este escenario, iniciativas de economía circular como Bendito Residuo y Chicureo Sustentable han comenzado a transformar esos residuos en insumos útiles para el mejoramiento de suelos. Los beneficios concretos de incorporar compost en esta época del año incluyen:

  • Reducción del consumo de agua de riego en jardines y huertos.
  • Mayor resistencia de las plantas frente a las altas temperaturas estivales.
  • Disminución del uso de fertilizantes químicos y sus costos asociados.
  • Contribución a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Con el alza sostenida en las tarifas del agua y la presión climática sobre la disponibilidad hídrica, preparar correctamente el suelo en primavera deja de ser un consejo de jardinería para convertirse en una decisión con impacto económico real para los hogares chilenos.

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